Decálogo del niño ahorrador

Ahorrar es más que solo hacer reservas de dinero, debemos empezar a inspirar a nuestros niños a aplicar este concepto en diferentes aspectos de sus vidas, esto influirá positivamente en sus proyectos y también en sus finanzas para que se conviertan en adultos responsables.

Empecemos por establecer la importancia de dos conceptos básicos en los que se apoya el fomento del ahorro en los niños: buenos hábitos y disciplina. Estos dos aspectos son la base para que este decálogo del ahorro, y en general todo lo que quieras cultivar en tus hijos, efectivamente dé fruto.

Con lo anterior bien definido ahora sí hablemos de las 10 cosas que puedes hacer por tus hijos hoy para que mañana sean estables financieramente:

Ahorrar tiempo, eso es ganar dinero. Si un producto o actividad tarda menos tiempo en entregarse, significa que podremos producir más y así mismo recibir más. Por eso es importante que enseñes a optimizar la duración de cada una de sus tareas y a establecer lapsos cumplibles.

Aplicar el concepto de las 4R´s, puede que suene demasiado vanguardista, pero es una gran manera de economizar y por lo tanto reservar dinero no visible. Este método es muy básico y lo podemos aplicar en casa con recursos y servicios: reducir, reciclar, reutilizar y recuperar.

Lleva a tu hijo de visita al banco. Cuando tenga una edad en la que puede comprender el proceso bancario, llévalo contigo y explícale cómo funciona y por qué no, puedes abrirle una cuenta de ahorros a su nombre.

Tener una alcancía. Manéjalo como un juego o reto, puede ir acompañado de algún tipo de registro o gráfica para ir llenando hasta alcanzar el objetivo de ahorro que se han propuesto entre tú y él.

Comprar ellos mismos. Dejar que ellos sean quienes pasan el dinero en el punto de pago y reciban el saldo del costo de la compra es interiorizar el valor del dinero y también de las cosas que se obtienen con este. Así lograrás que sea más cuidadoso con el artículo o juguete que ha comprado.

Saber perdonar el momento en que fallen. Por ejemplo, si alguna semana no ahorra y por el contrario se gasta toda la mesada que le diste, esa es la oportunidad perfecta para dialogar y mediar sobre cómo manejar la situación a corto plazo.

Hacerle entender con situaciones y actividades diarias que ahorrar, más que guardar dinero, es evitar gastos o derroches innecesarios. Una buena actividad para este caso es llevarlo a mercar.

No satanizar los gastos, es importante que sepan que el dinero también sirve para gastar, y otra parte para ahorrar. Así, cuando tengan un antojo y sea posible cumplirlo, es bueno que lo hagan, esto genera satisfacción y deja de ver el ahorro como una obligación.

Mostrarle que ahorrar servirá para alcanzar sus metas u objetivos, es decir, si te dicen que quieren comprar algo determinado que vieron en una tienda, ayúdalo a fijarse una meta de ahorro, no tiene que ser el 100% del valor, puedes negociar a que se comprometa a aguardar un porcentaje bajo y cuando lo cumpla tú le darás el resto.

Por último, y el más importante, es dar el mejor ejemplo. Ser padres ahorrativos y responsables con los deberes financieros: el uso correcto de productos bancarios, pagar puntualmente facturas de servicios y todos los compromisos en general.